Ha llegado el día, por fin has decidido pegar un cambio en tu vida, un cambio tanto estético, como en tu salud. Comienza la operación transformer, pero esta vez será diferente, esta vez acabarás lo que empezaste.

Yo solía ir mucho al gimnasio y estaba obsesionado con el mundo de las pesas, bajar de peso y todo lo demás. En su día, conseguí adelgazar hasta 30 kilos, manteniendo un físico decente, unas buenas marcas de fuerza y en definitiva, un buen nivel.

Sin embargo, todo terminó un día, en el cual estaba cansado de todo. Un buen día se esfumó la motivación y el gimnasio se fue, perdiendo parte de las ganancias musculares. Además, compensas los dos años de dieta comiendo cantidades industriales de pizza, hamburguesas y kebabs, hasta 4 veces por semana comiendo 3 kebabs o 2 pizzas familiares en una comida, hasta el punto que jurarías poder haber ganado una competición de comida basura.

Los pantalones no te entran, las camisetas no te valen e incluso aparecen molestas estrías alrededor de tu cuerpo. Tu entorno familiar y personal empieza a notar estos cambios y muchos se preocupan, ya que literalmente has tirado a la basura las ganancias de dos años. De golpe te entran complejos por todas partes, dudas de ti mismo y hasta el médico te dice que necesitas bajar de peso.

Y aquí es donde llega el punto de inflexión en el cual debes decidir qué camino tomar. ¿Volverás a obsesionarte con las pesas?, ¿Engordarás hasta batir el récord de gordura?. Yo escogí no tomar ni el uno, ni el otro. Yo escogí la operación transformer 2.0, la cual hace el mayor honor a Músculo y Mente.

Nunca he querido ser de esas personas que sólo piensan en el físico y se olvidan de todo lo demás. Como dijo un famoso escritor, no es la persona dedicada al cuerpo, es el cuerpo dedicado a la persona. Siempre he soñado con un cuerpo estético, un cuerpo bonito, pero afrontemos que somos jóvenes todavía.

Nunca quise ser de esas personas que no pueden ni ir a cenar con su novia, de los que se llevan el tupper de comida de fiesta con los amigos, de los que nunca beben ni una copa, de los que no trasnochan para no catabolizar. Yo no soy competidor, ni quiero serlo. Respeto esa vida, pero no estoy hecho para ella.

Por este motivo, la nueva operación transformer será diferente a la anterior. Me esforzaré, perderé peso, pero esta vez lo haré por mi, a mi ritmo, motivado y sin presión alguna. Una de las razones por el fracaso anterior es que no obtuve los resultados esperados, tuve demasiada presión por parte de mi entorno y acabé viviendo en un sitio donde sólo se hablaba de levantar pesas. Esta vez, todo será diferente.

Una persona muy importante en mi vida siempre me dice que lo que importa es la persona. Sé que a todo el mundo le gusta un cuerpo bonito, pero es la verdad. Si eres gilipollas y haces pesas, serás un gilipollas con buen cuerpo. Por este motivo, nosotros siempre defendemos el músculo, pero también la mente.

Los primeros kilos se bajan rápido, eso está claro. De unos orondos 137 kilos ya estamos en unos todavía exagerados 133 en menos de un mes, sin llegar a hacer dieta todavía del todo y sin poder ir apenas al gimnasio por motivos de trabajo. Me queda mucho todavía para volver a los 98 de antes y mucho más para llegar a los hipotéticos 86, en los cuales según mis cálculos estimados, marcaré abdominales.

Sin embargo, esta vez haremos las cosas bien, utilizando la mente como hace honor el nombre de la página. Recurriré a elementos como la dieta inversa, la cual sirve para recuperar el metabolismo después de una dieta muy dura, evitando al máximo el efecto rebote. También aprovecharemos la química del cuerpo para bajar de peso, creando un estado hormonal óptimo.

Teniendo en cuenta que soy más endomorfo que mesomorfo, es posible que tenga bastantes dificultades con los últimos kilos, pero confío en que la mente esté de mi lado en esta difícil tarea. Ahora no hay prisa, haremos las cosas bien y bajaremos paso a paso.

De momento sólo puedo ir una vez a la semana al gym, pero se nota bastante. Noto el pecho más levantado y cómo recupero tamaño en la espalda. Todavía ando lejos de mis marcas de fuerza anteriores, sobre todo en unas oxidadas piernas que no parece que levantasen 125 kilos en sentadillas, sin embargo, confío en la memoria muscular para lograr la recuperación.

Cuando se acabe el trabajo, volveremos a trabajar 4 veces a la semana en el gym. Cuando ese día llegue, publicaremos el volumen 2 de esta serie, en el cual espero haber bajado ya de los 130 kilos, al menos para que me valga la ropa de invierno.

El objetivo es llegar a los 100 kilos, a los cuales espero llegar sin demasiado sufrimiento. Después de aquello, haremos dieta inversa, para recuperar el metabolismo perdido rebotando lo menos posible. Después de eso, bajaremos lento y seguro, en una definición bien hecha.

Espero que este diario sirva de inspiración para todos aquellos que estén en la misma situación de operación transformer. Recordad que no sois un cuerpo, sino un cuerpo y mente y que no os obsesionéis. Al final con esfuerzo, bajaréis, así que no hagáis caso a vuestro entorno si os llaman gordo. Si quieren que bajéis de un día para otro, decidles que os paguen una liposucción, sino es imposible…

 

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